Introducción | ¿Qué son las deepfakes?
Hemos ingresado en una era en la que la persona promedio puede generar fácilmente vídeos, imágenes o clips de audio hiperrealistas en minutos y hacerlos pasar por reales. Al principio, las posibilidades pueden parecer inocentes o divertidas, hasta que uno se percata de las formas nefastas en que se están utilizando para engañar, defraudar y manipular a víctimas desprevenidas. En los últimos años, la revolución de las deepfakes se ha convertido en un tema central en las conversaciones sobre seguridad en línea. Las deepfakes son falsificaciones realistas de imágenes, vídeos o audio creadas utilizando inteligencia artificial (IA). En el mejor de los casos, pueden entretener o impulsar los límites creativos. En el peor de los casos, pueden engañar, manipular y causar daños reales.
Las deepfakes a menudo se crean de manera que imiten a personas reales haciendo o diciendo cosas que nunca hicieron en realidad. Estas simulaciones se han vuelto tan sofisticadas que los espectadores ocasionales a menudo no pueden distinguir entre lo falso y lo genuino. Desde discursos políticos fabricados hasta grabaciones de audio sintéticas de familiares, la capacidad de confiar en lo que vemos y escuchamos está bajo constante amenaza.
Estadísticas de deepfakes
El peligro que representan las deepfakes no es solo hipotético. Las cifras cuentan una historia aleccionadora. Los incidentes de fraude con deepfakes han experimentado un aumento explosivo, con Norteamérica registrando un incremento del 1.740%, la región Asia-Pacífico un 1.530%, y Europa experimentando un aumento del 780% solo en 2022, según estadísticas internas de SumSub.
A pesar de estas tendencias, muchas organizaciones siguen sin estar preparadas. Se estima que el 80% de las empresas carecen de protocolos para manejar ataques de deepfakes y más de la mitad de los líderes empresariales informan que sus empleados no han recibido ninguna capacitación sobre cómo reconocer o responder a estas amenazas, según Security.org.
A nivel individual, el contenido deepfake ya está infiltrándose en la vida cotidiana. Una investigación de McAfee reveló que de febrero de 2023 a febrero de 2024, el 43% de las personas informaron haber encontrado contenido deepfake. Más preocupante aún, el 26% se había topado con una estafa de deepfake, y el 9% había sido víctima de una.
Estas no son solo bromas en línea; representan daños financieros, emocionales, reputacionales e incluso físicos reales.
El lado oscuro de las deepfakes: riesgos y usos maliciosos
Puede parecer inofensivo reírse de una deepfake de una celebridad bailando o de una figura pública diciendo algo extravagante, pero detrás de la novedad yace una realidad más oscura. Las deepfakes están siendo cada vez más utilizadas como armas con fines maliciosos:
- Desinformación – Los vídeos fabricados pueden difundir narrativas falsas o incitar disturbios. Discursos falsos o metraje alterado pueden influir en la opinión pública o socavar la confianza en las instituciones. Esto se ha convertido en un problema desenfrenado dentro de entornos políticos y electorales.
- Estafas y fraudes – Los delincuentes utilizan deepfakes para suplantar a ejecutivos de empresas en videollamadas o para engañar a individuos y que transfieran dinero o compartan información sensible. Además, los estafadores también están utilizando la clonación de audio deepfake para engañar a las víctimas haciéndoles creer que un amigo o familiar les pide dinero debido a emergencias o problemas legales.
- Daño a la reputación – Un vídeo convincente falsificado de una persona diciendo o haciendo algo inapropiado puede causar un daño irreversible a las reputaciones personales y profesionales.
- Ciberacoso y hostigamiento – Las deepfakes se han utilizado para atacar a individuos, a menudo mujeres, colocando su imagen en escenarios comprometedores o explícitos.
Situaciones como estas, así como otras, están creciendo en escala y sofisticación, haciendo aún más crítico mantenerse alerta.
Consejos para identificar contenido deepfake
Detectar una deepfake no siempre es fácil, especialmente a medida que la tecnología mejora. Sin embargo, aún existen algunos indicios reveladores que se deben buscar:
- Cuestione el contexto – ¿De dónde proviene el contenido? ¿Ha sido reportado por fuentes de noticias creíbles?
- Busque “fallas” – Observe expresiones faciales extrañas o movimientos bruscos que parezcan poco naturales o fuera de sincronía.
- Use sus oídos – Escuche atentamente patrones de habla extraños, tono robótico o desajustes entre el audio y el movimiento de los labios.
- Note los factores ambientales – Observe la iluminación y las sombras. Las inconsistencias en estas áreas a menudo delatan visuales manipulados.
Si bien estas pistas pueden ayudar, recuerde que ningún indicador individual es infalible. Es mejor confiar en una combinación de escepticismo e investigación.
Cómo protegerse de los deepfakes
La prevención de la propagación y el impacto de los deepfakes requiere un enfoque proactivo, pero es imperativo para ralentizar la difusión de contenido perjudicial:
- Verifique antes de compartir – Si algo parece extraño o incluso fuera de carácter, contrástelo con múltiples fuentes confiables antes de reenviarlo, compartirlo o volver a publicarlo.
- Utilice servicios de verificación de hechos – Los sitios web y herramientas dedicados a identificar la desinformación pueden ayudar a confirmar si el contenido es real. No obstante, dada la velocidad a la que se generan los deepfakes, no es seguro que los servicios de verificación de hechos hayan sido informados del contenido en cuestión.
- Utilice la autenticación multifactor (MFA) – Fortalezca la seguridad de su cuenta habilitando la autenticación multifactor (MFA) en todas las plataformas donde esté disponible. Esto añade una capa de protección y dificulta que los actores malintencionados y las herramientas impulsadas por IA accedan a sus cuentas personales o profesionales, incluso si sus contraseñas se ven comprometidas.
- Eduque a otros – Ayudar a amigos, familiares y colegas a reconocer los deepfakes fomenta la conciencia colectiva.
- Sea cauteloso en línea – Si un vídeo, imagen o mensaje de voz parece manipulador o incluso un poco extraño, tómese un momento para cuestionar su autenticidad. Su pausa podría prevenir la propagación de desinformación.
- No sea parte del problema – Resista el impulso de difundir contenido que no ha sido verificado. Compartir algo sospechoso contribuye al problema, incluso si es de manera no intencionada. Al compartir contenido falso, simplemente está perpetuando el problema. Pregúntese, “¿querría que alguien compartiera este contenido si yo fuera el foco del mismo”? Además, sea cauteloso con la cantidad de información personal que comparte en línea, o la de otros. Cuantos más detalles tenga alguien sobre usted, más fácil será fabricar escenarios elaborados, pero creíbles, con la intención de manipulación o chantaje.
La conclusión | La verdad en la era del engaño
Los deepfakes ya no son una preocupación futura: están aquí ahora, influyendo en las opiniones, defraudando a individuos y desafiando la naturaleza misma de la verdad en el mundo digital. Las herramientas para crearlos están mejorando, haciéndose más rápidas y más accesibles, lo que significa que mantenerse informado y consciente es más importante que nunca.
En una era donde incluso “la realidad” puede ser recreada artificialmente, el viejo adagio “no crea todo lo que ve en Internet” es más cierto ahora que nunca. Manténgase informado, manténgase escéptico y protéjase a sí mismo y a los demás del engaño digital.


